En el extremo más al norte de Cantabria, donde el Cabo de Ajo se asoma al Cantábrico con casi setenta metros de caída, hay un faro que dejó de ser blanco hace seis años. El Faro de Ajo, en el municipio de Bareyo, es hoy un mosaico de triángulos y espirales de color obra del artista Okuda San Miguel, y probablemente el monumento más fotografiado de toda la costa oriental de Cantabria.

No hace falta ser peregrino ni excursionista experimentado para llegar. El acceso es un paseo llano de poco más de media hora, apto para niños y para quien solo quiera hacer una foto rápida antes de volver a la playa. Pero el faro merece algo más que una parada de cinco minutos: la finca de dieciséis hectáreas que lo rodea, las vistas sobre la ría de Ajo y la cueva marina que hay a los pies del acantilado dan para una tarde entera.

Bareyo tiene playa, tiene Camino de Santiago y tiene, desde 2020, esto: un icono visual que compite en fotos con cualquier faro pintado de Grecia o Portugal, a cinco minutos en coche del centro del municipio.

Daniel Llorente · unsplash

Dónde está y cómo llegar

El Faro de Ajo se levanta sobre el Cabo de Ajo, el punto geográfico más septentrional de Cantabria, dentro del municipio de Bareyo y a apenas cinco minutos en coche del núcleo de Ajo. Desde Santander son unos 40 kilómetros por la A-8 y la CA-141; desde Bilbao, algo más de 80.

El acceso más cómodo es dejar el coche en el aparcamiento de la Ojerada de Ajo, en la carretera que sale de Ajo hacia el cabo, y seguir a pie el sendero señalizado. No hay indicaciones complicadas: el faro se ve desde el aparcamiento en los tramos despejados, y el camino no tiene pérdida. El Ayuntamiento de Bareyo mantiene actualizada la información de acceso y horarios en su web de turismo.

Vista panorámica de los acantilados del Cabo de Ajo desde el mirador, con la ría de Ajo y la costa cantábrica al fondo, luz diurna

De faro de guerra a lienzo de Okuda San Miguel

El faro original se construyó en 1930, después de que tres naufragios consecutivos en los arrecifes del cabo convencieran a las autoridades de que la zona necesitaba una señal potente. El resultado: una torre con un alcance de 15 millas náuticas y un destello característico de tres ocultaciones agrupadas, plantada sobre un acantilado de 63 metros que cae directo al Cantábrico.

Durante noventa años fue blanco, como cualquier faro. En 2020 el pintor cántabro Óscar San Miguel, conocido internacionalmente como Okuda, lo transformó en una de sus piezas geométricas características: triángulos de colores saturados que envuelven la torre de arriba a abajo. La intervención está pensada para durar ocho años; a partir de 2028 el faro debería volver a su blanco original, así que quien quiera verlo pintado tiene una ventana limitada.

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La ruta hasta el faro y la cueva de la Ojerada

Desde el aparcamiento de la Ojerada hasta el faro y la cercana cueva de la Ojerada hay un recorrido de unos 2,9 kilómetros ida y vuelta, sobre pasarelas de madera que cruzan la pradera costera sin necesidad de pisar el terreno protegido. Se hace en poco más de una hora, sin desniveles complicados: el tramo más exigente es el último, hasta el mirador del cabo, con vistas a la ría de Ajo y, en días claros, a la cordillera cantábrica al fondo.

La cueva de la Ojerada es una oquedad marina a pie de acantilado, visitable con marea baja. No es una cueva turística con pasarelas ni iluminación, sino una gruta natural que conviene consultar en la tabla de mareas antes de bajar, y que premia a quien se organiza con una de las estampas menos vistas de la zona.

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Lo que hay que saber

  • Horario en verano y puentes: todos los días de 11:00 a 14:00 y de 16:00 a 21:00
  • Resto del año: sábados, domingos y festivos de 10:00 a 14:00
  • Entrada al recinto: gratuita; el interior del faro no es visitable
  • Distancia desde Bareyo: unos 5 minutos en coche hasta el aparcamiento de la Ojerada
  • Ruta a pie: 2,9 km ida y vuelta, sin dificultad, apta para niños
  • Cueva de la Ojerada: solo accesible con marea baja, conviene consultar la tabla de mareas antes de ir
  • Mejor momento para fotos: última hora de la tarde, con luz rasante sobre el mural
  • El mural de Okuda tiene fecha de caducidad: está previsto que dure hasta 2028

Tres naufragios bastaron en 1930 para levantar un faro. Noventa años después, un pintor cántabro bastó para convertirlo en la imagen más compartida de toda la costa de Bareyo.

El Faro de Ajo resume bien lo que ofrece esta esquina de Cantabria: un elemento funcional, que sigue guiando barcos cada noche, reconvertido en algo que también emociona a quien no tiene ningún interés en la navegación. Es, además, el tipo de plan que no exige planificación: se hace en una mañana, se combina con la playa de Ajo o con un tramo del Camino de Santiago del Norte, y no cuesta un euro.

Desde Bareyo Residences, el faro está a un paseo corto en coche, una de esas cosas que, cuando vives aquí, dejan de ser una excursión y pasan a ser simplemente parte del paisaje de cada semana. Las villas estarán disponibles para reservar desde septiembre de 2027.