La playa de Berellín, también llamada Barnejo, está en Prellezo (Val de San Vicente), a unos 66 km y 50 minutos de Santander. Es una cala kárstica de acceso peatonal, con mirador natural y aparcamiento junto al pueblo, con un ambiente mucho más tranquilo que en agosto: una de las playas más recomendadas de Cantabria en septiembre.
Hay playas cántabras que en agosto rozan el colapso y otras que, aunque estén a poco más de una hora de Santander, se libran casi siempre de las aglomeraciones. Berellín pertenece al segundo grupo: exige caminar un poco, no tiene acceso directo en coche y eso basta para filtrar buena parte del turismo de sombrilla y nevera.

En septiembre, con las familias de vuelta al cole y las temperaturas todavía rondando los 20-25 grados, esta cala de Val de San Vicente vive su mejor momento del año: arena para todos, agua limpia y ese paisaje kárstico —roca, mar y verde— que la ha convertido en una de las playas más comentadas de la costa occidental de Cantabria.
Cómo llegar a la playa de Berellín desde Bareyo
Berellín está en el municipio de Val de San Vicente, en el extremo occidental de la costa cántabra, cerca de San Vicente de la Barquera. Según la ficha oficial de Turismo de Cantabria, desde Santander la referencia es tomar la A-8 hasta la salida 264 y seguir por la CA-843 y la N-634 en dirección a Prellezo; el trayecto son unos 66 km y algo menos de una hora. Desde Bareyo hay que sumar el tramo hasta Santander, así que conviene calcular hora y media larga de viaje y aprovechar para parar en San Vicente de la Barquera o Comillas en el camino de vuelta.
Un mirador y un paseo antes de pisar la arena
El acceso en coche llega hasta un aparcamiento situado unos 300 metros antes de la playa, ya en el pueblo de Prellezo; desde ahí el camino es exclusivamente peatonal. El sendero está bien acondicionado y, justo antes de bajar a la arena, se abre un mirador natural con vistas al litoral y a los acantilados que enmarcan la cala, uno de esos puntos en los que merece la pena parar a mirar aunque solo sea un minuto.

Pernoctar en Berellín: la excepción de la Cantabria sin acampada
Acampar en las playas cántabras está prohibido con carácter general, pero Berellín es una de las pocas excepciones porque el terreno es de titularidad privada: se puede pernoctar pagando una tarifa aproximada de 10 euros por 24 horas, con zonas diferenciadas para turismos y para furgonetas o autocaravanas. A la entrada hay contenedor de basura, ducha y fuente, y un pequeño chiringuito junto al mirador en temporada. Aun así, las condiciones pueden variar de un año a otro: conviene confirmarlas in situ antes de instalarse para pasar la noche.

Por qué septiembre es el mejor mes para ir a Berellín
El atractivo de Berellín —su carácter de cala escondida, sin accesos masivos— es precisamente lo que la hace incómoda en pleno agosto, cuando el aparcamiento se llena y el sendero se convierte en una fila de sombrillas cargadas al hombro. En septiembre esa ecuación cambia: el aparcamiento deja de cobrarse fuera de julio y agosto, la playa recupera su aire de secreto bien guardado y el paisaje kárstico —esas rocas erosionadas que se meten en el mar— se disfruta con calma, sin necesidad de llegar al amanecer para hacerse un hueco.

Lo que hay que saber
Lleva calzado cómodo para el paseo desde el aparcamiento, agua y algo de sombra propia, porque los servicios son mínimos fuera de temporada alta. No hay socorrista fijo confirmado fuera de los meses centrales del verano, así que conviene extremar la precaución al bañarse, sobre todo con oleaje o marea baja, cuando las rocas quedan más expuestas y la corriente puede sorprender incluso a quien nada bien. Si vas en coche, ten en cuenta que el tramo final hasta el aparcamiento cruza todo el pueblo de Prellezo: circula despacio y respeta a los vecinos. Consulta también la previsión de mareas antes de ir, porque con marea alta la franja de arena seca se reduce bastante.
Berellín no se ve desde la carretera: hay que dejar el coche, caminar hasta el mirador y entonces, de golpe, aparece la cala entera entre las rocas.
Playas así son el motivo por el que merece la pena alargar la ruta más allá de las calas cercanas a Bareyo y explorar las mejores playas de la costa occidental de Cantabria, sobre todo en un mes como septiembre, cuando el tiempo sigue acompañando y las prisas del verano ya han pasado. Quien se aloja en Bareyo Residences tiene la costa oriental a la puerta de casa y, con algo más de una hora de coche, escapadas como esta al alcance de un día; las villas Camino y Monte abrirán sus reservas para septiembre de 2027 pensando en viajeros que disfrutan de este tipo de planes.



