En Cantabria hay piscinas naturales de acceso libre y gratuito tanto en la costa como en el interior: desde Punta Playas, junto a Santander, hasta las pozas de los Valles Pasiegos y del río Deva, en Liébana. Todas permiten bañarse sin pagar entrada, aunque ninguna tiene socorrista.
El verano en Cantabria no es solo playa: la región tiene ríos y manantiales donde el agua baja fría y limpia incluso en agosto, formando piscinas naturales que llevan generaciones usándose como piscina de pueblo. Hemos elegido seis, entre la costa y el interior, que cumplen tres condiciones: acceso público sin restricciones, agua con buena reputación entre quienes viven cerca, y un entorno que compensa el desvío desde la costa. Ninguna cobra entrada ni tiene horario de apertura: se puede llegar a cualquier hora del día, aunque el sitio con sombra se acaba pronto en pleno agosto.
El orden sigue la distancia desde Bareyo, de menos a más: empieza en la bahía de Santander y termina en Liébana, a hora y media de camino, para quien quiera convertir el baño en una excursión de día completo por el interior de Cantabria.
Punta Parayas, en Maliaño
En Maliaño, dentro del municipio de Camargo y a poco más de media hora de Bareyo, Punta Parayas es una piscina natural de agua salada de 50 por 32 metros, con uno de sus extremos abierto a la bahía de Santander, cerca del aeropuerto Seve Ballesteros. Tiene aparcamiento cercano, zona de césped para tumbarse y mesas para picnic, y es una alternativa a las playas de la ciudad cuando el viento del norte revuelve el mar abierto pero la bahía queda tranquila. Abre la lista porque es la opción más urbana y accesible de las seis, con transporte público hasta la zona, ideal para una tarde corta sin planificar mucho. Conviene consultar la tabla de mareas antes de ir: con la marea muy baja queda bastante fango a la vista alrededor, así que el rato de baño cómodo se concentra en las horas centrales de subida y bajada.

Parque del Camarao, en Reocín
En Villapresente, dentro del municipio de Reocín y a unos 50 minutos de Bareyo, el Parque del Camarao tiene una piscina natural formada por una pequeña presa de hormigón y bloques de roca sobre el río Saja, con zonas verdes, columpios y pistas deportivas alrededor. Es una opción muy familiar: el agua queda embalsada y tranquila, sin corriente fuerte, y hay césped de sobra para pasar el día completo. Ocupa el segundo puesto porque combina zona de baño y área infantil en un mismo recinto, algo que no se repite en el resto de la lista. El Ayuntamiento de Reocín publica avisos sobre el estado del agua cuando hace falta, así que conviene consultarlo antes de ir en fechas de mucho calor.

Parque de Santa Lucía, en Cabezón de la Sal
Muy cerca de Villapresente, en Cabezón de la Sal y también a unos 50 minutos de Bareyo, el Parque de Santa Lucía ocupa una campa arbolada entre el río Saja y el canal de un antiguo molino, con zona de baño apta para todas las edades. Al estar los dos a pocos minutos el uno del otro, Camarao y Santa Lucía forman un plan casi natural en el mismo viaje: uno más equipado para niños, el otro más verde y con más sombra de árbol grande. Lo colocamos en el tercer puesto por eso mismo, como complemento directo de la parada anterior antes de seguir camino hacia el interior.

Pozas del río Miera, en San Roque de Riomiera
En los Valles Pasiegos, a unos 55 minutos de Bareyo, el río Miera nace a más de mil metros de altitud y baja formando pozas de agua fría y transparente entre San Roque de Riomiera y Miera, con cantos rodados en vez de arena y un paisaje de prados y cabañas pasiegas alrededor. El agua está considerablemente más fría que en la costa, incluso en pleno agosto, así que el chapuzón dura poco pero se nota mucho. Entra en el cuarto puesto porque es la primera parada de interior verdadero de la lista: bosque atlántico, silencio y ni rastro de las playas que quedan a menos de una hora en línea recta. La zona también es punto de partida de varias rutas de senderismo cortas por el valle, así que quien quiera combinar caminata y chapuzón lo tiene fácil sin moverse de sitio.

Pozas de Viaña
Muy cerca de las pozas del Miera, ya en la zona de Viaña, dentro de los Valles Pasiegos, hay otro tramo del mismo río con pozas algo más recogidas y menos conocidas, buena opción si las de San Roque de Riomiera están concurridas en fin de semana de agosto. El acceso es sencillo desde la carretera que recorre el valle, con aparcamiento junto al cauce. La incluimos en el quinto puesto como alternativa directa a la anterior, no como parada aparte: mismo valle, mismo tipo de agua, pero con menos gente cuando el resto del Miera se llena.

Poza del río Deva, en el puente del Balneario de la Hermida
En Liébana, junto al puente del Balneario de la Hermida y a hora y media larga de Bareyo, el río Deva forma una poza entre piedras a la que muchos lugareños llaman más terapéutica que refrescante: el agua es fría durante casi todo el verano y el entorno, encajonado en el desfiladero de la Hermida, tiene poco que ver con el resto de la lista. Cierra el recorrido porque es la parada más lejana y la más distinta, pensada para quien ya va camino de los Picos de Europa y quiere parar a refrescarse antes de seguir hasta Potes o Fuente Dé. No es la piscina más cómoda de las seis, pero sí la de paisaje más impresionante.

Lo que hay que saber
Ninguna de estas piscinas naturales de Cantabria tiene socorrista, así que conviene entrar con precaución, sobre todo con niños pequeños o si no se conoce la profundidad del punto exacto de baño. El agua de los ríos de interior —Miera, Viaña, Deva— suele estar bastante más fría que la del mar en verano, incluso en pleno agosto, así que un neopreno corto o una toalla grande de más no sobran. Los fines de semana de julio y agosto, Camarao y Santa Lucía son las que más gente reciben por su cercanía y sus zonas infantiles; si buscáis tranquilidad, las pozas de Viaña o la del Deva suelen tener menos ambiente. Llevad siempre calzado de agua: el fondo de la mayoría de estas pozas es de piedra o canto rodado, no de arena. En años de sequía o de calor sostenido, algunos ayuntamientos publican avisos puntuales sobre el estado del agua en sus zonas de baño municipales, como Reocín; merece la pena echar un vistazo a la web local antes de salir de casa si lleváis semanas sin lluvia. Y si el plan es no alejarse tanto de la playa, en nuestra guía de playas cerca de Bareyo tenéis alternativas a menos de media hora.
Cuando el mar está revuelto o la playa se llena, Cantabria tiene un plan B a la sombra: un río frío, una poza de piedra y nadie pidiendo turno.
Después de un día saltando entre piscinas naturales, volver a una ducha con agua caliente y una terraza donde tender el bañador es de esos pequeños lujos que se agradecen de verdad. Las villas de Bareyo Residences están a media hora escasa de Punta Playas y a menos de una hora de Camarao, Santa Lucía y los primeros tramos del Miera, así que cualquiera de estos planes cabe en una tarde sin madrugar, incluso los del interior, que llevan algo más de coche. Las viviendas con disponibilidad para septiembre de 2027 ya se pueden consultar.


